La objetividad. Ese poder distante.
Su uso se encuentra muy extendido entre las personas que hablan mucho para decir poco. En cambio si lo utilizamos con el rigor, intensidad y tiempo necesarios, este poder es sumamente eficaz.Hablaremos en plural (nosotros, vosotros y ellos) remarcando conceptos magnos (estructura, coyuntura, mercado, etc...).
En primera instancia conseguiremos ser escuchados atentamente; en segunda instancia, marcaremos distancia con los interlocutores con ganas de "juerga"; y en tercer lugar, podremos identificar a los individuos "objetivos" presentes para evitar colisiones.
Lo habitual es que usemos este poder como medida defensiva preventiva, con un modelo verbal de tonalidad grave y con frases cortas. En cuanto notemos que ya poseemos esa distancia de seguridad, podemos hacernos más "humanos" para que el auditorio se manifieste de forma natural y espontánea.
No abuse de ningún poder ni se enroque demasiado. Su ritmo será el ritmo de los demás. Inténtelo antes de que ellos impongan el ritmo y en pocos minutos, pasará usted a ser un desconocido para sus propios sentidos.
A menudo, se deberá mostrar duro, rígido y hasta crítico; pero siempre con la elegancia suficiente como para que los "rebeldillos" no encuentren esa brecha que tanto están deseando hallar.